sábado, 28 de junio de 2014

El pozo


26 de septiembre 1954


26 de septiembre 1954


26 de septiembre 1954


26 de septiembre 1954


26 de septiembre 1954


Biografia de Tadeo Isidoro Cruz


Biografia de Tadeo Isidoro Cruz


Los teólogos


domingo, 15 de junio de 2014

Esta mañana


Ensayo sobre la ceguera


Ensayo sobre la ceguera


Hoy y la alegría


Como siempre


Hoy y la alegría


La tregua


La tregua


Infiernos XI


Biografia de Tadeo Isidoro Cruz


sábado, 17 de mayo de 2014

26 de septiembre


Cielo


en el camino santiago-leon


santiago de compostela


El inmortal


El inmortal


El inmortal


El inmortal


El inmortal


El inmortal


Cuando tengas ganas de morirte


Infiernos IV


Las intermitencias de la muerte


El inmortal


El inmortal


The face i had


viernes, 2 de mayo de 2014

lunes, 21 de abril de 2014

Kubla Khan

En Xanadú, Kubla Khan
mandó que levantaran su cúpula señera:
allí donde discurre Alfa, el río sagrado,
por cavernas que nunca ha sondeado el hombre,
hacia una mar que el sol no alcanza nunca.
Dos veces cinco millas de tierra muy feraz
ciñeron de altas torres y murallas:
y había allí jardines con brillo de arroyuelos,
donde, abundoso, el árbol de incienso florecía,
y bosques viejos como las colinas
cercando los rincones de verde soleado.

¡Oh sima de misterio, que se abría
bajo la verde loma, cruzando entre los cedros!
Era un lugar salvaje, tan sacro y hechizado
como el que frecuentara, bajo menguante luna,
una mujer, gimiendo de amor por un espíritu.
Y del abismo hirviente y con fragores
sin fin, cual si la tierra jadeara,
hízose que brotara un agua caudalosa,
entre cuyo manar veloz e intermitente
se enlazaban fragmentos enormes, a manera
de granizo o de mieses que el trillador separa:
y en medio de las rocas danzantes, para siempre,
lanzóse el sacro río.
Cinco millas de sierpe, como en un laberinto,
siguió el sagrado río por valles y collados,
hacia aquellas cavernas que no ha medido el hombre,
y hundióse con fragor en una mar sin vida:
y en medio del estruendo, oyó Kubla, lejanas,
las voces de otros tiempos, augurio de la guerra.

La sombra de la cúpula deliciosa flotaba
encima de las ondas,
y allí se oía aquel rumor mezclado
del agua y las cavernas.
¡Oh, singular, maravillosa fábrica:
sobre heladas cavernas la cúpula de sol!

Un día, en mis ensueños,
una joven con un salterio aparecía
llegaba de Abisinia esa doncella
y pulsaba el salterio;
cantando las montañas de Aboré.
Si revivir lograra en mis entrañas
su música y su canto,
tal fuera mi delicia,
que con la melodía potente y sostenida
alzaría en el aire aquella cúpula,
la cúpula de sol y las cuevas de hielo.
Y cuantos me escucharan las verían
y todos clamarían: «¡Deteneos!
¡Ved sus ojos de llama y su cabello loco!
Tres círculos trazados en torno suyo
y los ojos cerrad con miedo sacro,
pues se nutrió con néctar de las flores
y la leche probó del Paraíso».

(Samuel Taylor Coleridge)


Kubla Khan